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Tucumán

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Lugares para conocer

 Circuito Ciudad Histórica:

                                              La Plaza Independencia, en el corazón de la ciudad, en la que destaca la Estatua de la Libertad, obra de la célebre escultora tucumana Lola Mora. Alrededor de la plaza se levantan edificios notables que reflejan distintos períodos arquitectónicos y que bien merecen detenerse en ellos: Casa de Gobierno, Museo Casa Padilla y Templo de San Francisco. La Iglesia Catedral, con un estilo neoclásico se impone sobre la esquina sureste y dos "petit hotel" se destacan del resto de las construcciones: la Casa Nougués, sede del Ente Tucumán Turismo y el Centro Cultural Rougés.   Sobre calle San Martín, siempre en el ámbito de la plaza, se erigen el ex cine Plaza, la Caja Popular de Ahorros, la sede del Jockey Club, el ex Hotel Plaza y la Federación Económica todo edificios de gran valor patrimonial. Otras opciones para visitar dentro del casco histórico son la Iglesia La Merced, el Museo de Arte Sacro, la Casa Avellaneda y la Basílica de Santo Domingo. A partir de allí es posible conocer el Museo Provincial de Bellas Artes Timoteo Navarro y sobre 24 de Septiembre, el Museo Folklórico. Un poco más alejado, se encuentra el Parque 9 de julio, pulmón verde de la ciudad que es lugar Histórico Nacional donde se encuentra el Musep Casa Obispo Colombres. También es recomendable recorrer los alrededores de la Plaza Urquiza donde se ubica un interesante conjunto arquitectónico compuesto por el edificio de la Legislatura, el Casino y el Teatro San Martin.


Circuito Las Yungas :


                                       Este recorrido abarca Yerba Buena, San Pablo, Villa Nougués, San Javier, Raco, El Siambón, El Saladillo y el Dique Celestino Gelsi.
  

Este recorrido invita a tomar un primer contacto con la exuberante selva de yungas. El paseo comienza en Av. Mate de Luna, columna vertebral de la ciudad, la que conduce hasta Yerba Buena. Zona residencial con calles arboladas y pintorescos chalet rodeados de verdes y floridos jardines, bares, restaurantes, shopping, numerosos clubes deportivos  y campos de golf donde se desarrollan importantes eventos.

Camino a la Rinconada, por Av. Solano Vera, el circuito pasa por el ex Ingenio San Pablo, testimonio de lo que fue en su momento una de las fábricas azucareras más destacada de la provincia. El camino permite ir introduciéndose en la exuberante Selva de Yungas donde predomina bosque de molles, lapachos, tipas, laureles y jacarandaes. La imagen de un Cristo forjado en hierro indica la llegada a Villa Nougués, construida entre lomas y quebradas. Esta hermosa localidad  de casas veraniegas data de 1899,  destacándose una capilla medievalista, una agradable hostería y un campo de golf enmarcado por el soberbio ambiente montañoso.Con hermosa vista hacia los valles, unos kilómetros más adelante se encuentra Loma Bola , base predilecta para los aficionados al deporte del parapente.

 Tras continuar por el camino de cornisa, un gigantesco cristo redentor anuncia la cumbre del cerro San Javier a 1270 m s.n.m. Desde sus praderas y lomadas se tiene inigualables vistas panorámicas de la ciudad. Esta villa nació en 1942  junto a la Hostería Club Sol que invita a detenerse para almorzar y hospedarse, pasando una jornada agradable, disfrutando del paisaje y de los vuelos de parapentistas y aladeltistas. Continuando por RP 340, hacia el norte y antes de llegar al valle de La Sala, está el acceso a la Cascada del río Noque, donde este paisaje de nuboselva se combina con el encanto de un chorro de agua que desciende por las resbaladizas rocas hasta caer en un piletón cristalino.

Tras empalmar con ruta 341, el camino lleva hacia Raco y El Siambón donde se aprecian bosques de pinos en los campos que circundan al monasterio de los monjes Benedictinos, construido con piedras del lugar y situado en la cumbre de una alta lomada. Se destaca la capilla por su sencillez y luminosidad. En la entrada hay un puesto de venta de los tradicionales productos que los monjes preparan desde varias décadas, como licores, jaleas, dulce de leche y miel. Muy cerca de allí, una cancha de golf invita a disfrutar de sus greens rodeados de selvas y pronunciados desniveles, junto a un country que satisface las exigencias del confort.

Forman parte de este recorrido, regresando por RN 9, el Dique Celestino Gelsi, antiguamente llamado “El Cadillal”, donde se puede realizar actividades naúticas (esquí acuático, regatas, remo, windsurf, jetsky, vela) y recorrer el dique en el Catamarán Arquímides. Y no olvidarse de la pesca deportiva (tarariras, bagres, mojarras,  pejerrey), como así también  el Viaducto El Saladillo, magnífica obra de ingeniería declarada Monumento Historico Nacional en el año 2000. El final de este paseo culminará nuevamente en la ciudad de San Miguel de Tucumán.




Circuito Valles Calchaquíes :

                                                       Partiendo desde la Capital hacia el sur por RN 38, camino a los valles, se pueden visitar las Ruinas Jesuíticas de San José de Lules donde se conserva la capilla y el claustro. Tras recorrer 16 Km. se llega a Famaillá conocida por las típicas empanadas tucumanas. Continuando hasta Acheral se empalma con la RP 307, marcando así el ascenso a los valles. Miles de helechos capturarán la curiosidad del viajero, al igual que los grandes árboles. El camino se interna, de pronto, en la quebrada del río Los Sosa, que forma parte de la Reserva Natural Los Sosa, el mismo a poco de andar se hace de cornisa, con curvas cerradas. Allí ya la selva deslumbra e invita a detenerse, especialmente en la curva a la que se asoma el monumento El Indio.

Luego, en el lugar conocido como apeadero militar, la vegetación comienza nuevamente a perder densidad, con los alisos, sauces y pinos como protagonistas. La entrada al Valle de Tafí es simplemente bella. De forma oval, el valle se encuentra encerrado entre el cerro Muñoz y las cumbres del Mala Mala, y dividido por el río Tafí. En su centro reposa el embalse La Angostura, el cual forma parte de la Reserva Natural La Angostura
. En la margen sur del dique se halla la localidad de El Mollar, donde se encuentra la Resrva Arqueológica de los Menhires, que reúne más de un centenar de monolitos de piedra labrada realizados por la cultura Tafí. Vale la pena visitarlos y admirar sus grabados con figuras humanas, de felinos, con pinturas originales y algunos diseños fálicos. Tafí del Valle se encuentra a 2.000 metros de altura. Con sus 2.600 habitantes, es una villa típicamente turística, que conserva el Conjunto Jesuítico de La Banda, cuya parte más antigua fue levantada por los jesuitas en la primera mitad del siglo XVIII. El museo arqueológico del interior del complejo posee piezas de las culturas Tafí y Santa María, además de imágenes y pinturas de la época virreinal. Junto a otras estancias jesuíticas, La Banda conforma un particular circuito rural, centro productivo del famoso queso tafinisto. La visita a los artesanos del lugar, las cabalgatas y las caminatas a través de largos recorridos por las cumbres de la zona, embellecidas con cascadas de hasta 70 metros de altura, son programas ideales para conocer el gran valle de Tafí.

Además, en las afueras del pueblo, la reserva arqueológica La Bolsa conserva restos prehispánicos, como sitios de cultivo, residencias y una aldea muy antigua.  La RP 307 se encarga de introducir al viajero a los Valles Calchaquíes por el sur, ascendiendo en pronunciado zigzag hasta el Abra del Infiernillo, a 3.042 m. s.n.m., desde donde se obtiene una vista sublime. Allí comienza el descenso, pero ahora las laderas comienzan a mostrar sus primeros cardones y, más adelante, el valle se manifiesta con su típica vegetación, salpicada de algarrobos, churquis, chañares y talas, además de sauces y álamos. Amaicha del Valle
es el siguiente punto de detención, para visitar la plaza y sus alrededores, y conocer algo más sobre la Fiesta de la Pachamama, que en la actualidad coincide con los festejos del Carnaval y está vinculada con los ritos relacionados a la fertilidad del ganado y de los cultivos. Luego de empalmar con la RN 40, las Ruinas de Quilmes irrumpen a la izquierda. Fue uno de los más importantes asentamientos prehispánicos de los calchaquíes, que estuvieron allí desde el 800 d.C.

En el siglo XVII llegó a tener 3.000 habitantes en el área urbana y 10.000 en los alrededores. En la falda del cerro se advierten las reconstrucciones de la zona residencial, rematada por una fortaleza situada en la cima y dos fortines a ambos costados, sobre la cornisa. Una serie de pasillos permiten la visita guiada del complejo, que fue el último bastión de la resistencia aborigen ante el avance español y que claudicó recién en 1667, tras lo cual 1.700 sobrevivientes fueron trasladados a pie hasta las proximidades de Buenos Aires (la actual ciudad de Quilmes), adonde llegaron apenas 400. En el museo del sitio se pueden ver piezas rescatadas de las excavaciones realizadas allí, y junto a él se encuentran una confitería y un hotel. La legendaria RN 40 se pierde en el valle rumbo a Cafayate, no sin antes pasar por Colalao del Valle
, en cuyas cercanías se encuentra El Pichao, un yacimiento arqueológico similar al de los Quilmes, aunque no tan restaurado.